Esa es la cuestión. La duda hamletiana planeó sobre los centenares de espectadores que volvieron a ver en Vizcaya a la formación actual después del exitoso vuelo del barón ortodoxo en Barakaldo el pasado mes de abril.
Y es que es una gaita. Desde luego tengo el convencimiento de que una amplísima mayoría de seguidores del grupo preferimos ver en las actuaciones al cuarteto original pero..., letxes, es que ves a la actual y convienes en que hay que descubrirse; que existen discos y temas verdaderamente grandes y que, por la razón x, se decide apostar por ello.
Al final, y como resumen de este rollo o proemio, me quedo con una sola circunstancia, o con dos:
1.- La gente al ver a la formación actual no huyó despavorida, ni se rasgó las vestiduras. Se limitó a disfrutar de lo ofrecido (todo bueno).
2.- Y lo más importante. Aquí lo que se quiere es escuchar música parida por Barón Rojo. Esa es la cuestión. A partir de ahí son gustos y deseos.
El concierto fue magnifico, iniciado pasadas las doce y media de la noche y su duración se extendió durante dos horas y cuarto. "Al final perderán" marcó el rápido ritmo de un recital sin concesiones para nadie. No hubo parones, no hubo altibajos, ni temas que se descolgaran claramente del resto. Hubo, eso sí, el deseo de reivindicar en directo temas poco habituales. En este aspecto el disco más agraciado resultó ser el "Desafio".
No voy a poner el listado porque cuando comenzaba a apuntarlo se me jodió el boli (lamentable). Pero bueno... el amigo Rogelio nos apuntó las canciones que tocaron el 15 de mayo en Guadix y, si no me equivoco, fueron las mismas.
El sonido resultó fantástico, así como las condiciones para la escucha, con un amplio escenario y una temperatura en torno a los 17 grados. La plaza, como dijo el dúo Sacapuntas, estaba "abarrotá" y en su periferia se congregaron multitud de jóvenes conformando un botellón de considerables dimensiones. ¿Rock calimochero? Huy, qué he dicho...
Lo más destacado, a mi juicio, resultó el enlace entre "Incomunicación" y "El enemigo a abatir", apenas comenzada la actuación. Temazo este último que en directo gana y de qué forma. Lo peor llegó al final en la despedida cuando en los últimos estertores de "Siempre estáis allí" Carlos se quedó sin sonido y tuvo una injusta y deslucida terminación de concierto.
Por el camino los obsequios habituales: hermano, cuerdas, resistiré, concierto para ellos, etc. "Diosa razón" tuvo su protagonismo, así como "El barón vuela sobre Inglaterra", única instrumental ofrecida.
De lo nuevo en directo no me terminó de gustar "Señor Inspector". No cuadra con esta formación ni de largo. La cantan Carlos y Armando por tramos y el hermano menor se vio claramente superado y forzado cuando trataba de llegar a las notas más agudas. De todas formas se agradece el intento. También incluyeron "Hijos del blues" en una versión más reducida que la que se toca en el disco. Lo bueno si breve...
Y en "Los rockeros van al infierno" se sustituyen Deep Purple y AC/DC por Judas Priest y los Kiss. Buen cambio después de tantos años con el mismo asunto. Poco más que añadir. Magnífico ambiente en la zona y deseos de volverlos a ver en septiembre, allá por Miravalles.
P.D. La actuación vino precedida por la lectura de un comunicado de apoyo al colectivo de presos (no precisamente los de Guantánamo) y el canto del "Eusko gudariak". Cosas de estos lares. Bien es cierto que la gran mayoría del público no hizo ni caso al asunto. Pero imagino las caras de los músicos en camerinos teniendo que salir a tocar después de ese "acto". Obviamente el grupo nada tiene que ver con estas cosas. Nos vemos.
